Discurso del Ministro Manuel González, con ocasión del 173 aniversario de la creación del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y celebración del día del funcionario

Señoras y Señores:


Me es grato dirigirme a ustedes, para darles la más cordial bienvenida al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.


Hoy, quienes trabajamos aquí celebramos que, hace 173 años, un 9 de abril, se creó esta institución.


De igual forma, el 9 de abril del 2015, por decreto ejecutivo, se estableció que en esa fecha, se celebre el día del funcionario de este ministerio.


Me corresponde, por tercer año consecutivo, celebrar con todos ustedes esta fecha memorable y este justo reconocimiento para los apreciados funcionarios.


El momento es oportuno para compartir algunas reflexiones que nos puedan animar a seguir caminando juntos para contar con una institución que sea respuesta ante las circunstancias de un mundo globalizado, cambiante y muy polarizado.


Celebramos para mantener vivos y muy vigentes los principios y valores que dieron origen a esta institución.


Han sido 173 años de un devenir, en la historia nacional, a la cual le ha correspondido, a esta Cancillería, escribir páginas gloriosas.


Desde que nos convertimos en República, Costa Rica asume como identidad una opción preferencial a favor de la enseñanza, con el objetivo de garantizar la perennidad de las instituciones democráticas.


Es precisamente en la enseñanza gratuita y obligatoria, que contrasta con nuestra aversión al militarismo, donde logramos consolidar el funcionamiento del país, sólidamente fundado, sobre tres poderes claramente definidos e independientes.


A lo largo de la historia, nuestro país ha vivido procesos de transformación económica y social, que van desde la expansión de las exportaciones de café en el pasado, hasta las exportaciones de productos de alta tecnología en el presente. Desde la consolidación de la institución del sufragio universal hasta las luchas por la paridad de género.


Es en las reformas, en las propuestas de cambio que como nación nos hemos propuesto, y en particular en el campo educativo, donde radica la fortaleza de nuestros pilares democráticos.


En la Costa Rica de 1844, año de creación de esta Cancillería, se inició la construcción de un decidido compromiso a favor de la paz. Por ya casi 70 años Costa Rica no tiene ejército, apostando así a los instrumentos que el Derecho Internacional proporciona para solucionar los diferendos entre los países. La abolición del ejército ha permitido, en particular, destinar recursos a la educación, la salud y garantizar el acceso a servicios esenciales de agua potable y electricidad en casi todo el territorio nacional. Desde 1949, las elecciones se desarrollan regularmente cada cuatro años y la alternancia política es parte de los valores y principios políticos de Costa Rica. El compromiso del país a favor de la paz no armada fue confirmado en 1983, cuando el recordado Presidente Monge declaró la neutralidad perpetua de Costa Rica en los conflictos armados.


Como país seguimos enfrentando desafíos que van más allá del económico, tenemos en el horizonte responsabilidades inexcusables por atender en los ámbitos sociales, ambientales y políticos.


Necesitamos seguir avanzado más decididamente en el desarrollo de tecnologías no contaminantes, en educación técnica para la producción VERDE, así como en el manejo sostenible de los desechos sólidos para limitar y reducir los altos niveles de contaminación, especialmente en las cuencas hidrográficas.


Este escenario plantea la urgencia de realizar los esfuerzos necesarios para lograr los acuerdos nacionales sobre el rumbo de la sociedad costarricense y, para ello, hay que iniciar por generar los espacios de encuentro y diálogo que permitan a los distintos sectores políticos, sociales y económicos, concertar un proyecto nacional que enfrente, atienda y resuelva las demandas de una sociedad dispuesta a progresar.
En el panorama anterior reside con precisión la misión de este Ministerio y la responsabilidad de quienes trabajamos aquí.


Nuestra institución, que es la de todos los costarricenses, ha sido protagonista de acontecimientos históricos que enorgullecen al país. Ante una coyuntura internacional con síntomas que requieren atención, se nos convoca a redimensionar la función de este ministerio, que debe considerar su manejo conforme a los requerimientos contemporáneos, y que debe entender su papel como factor esencial para el desarrollo nacional.


Es precisamente en un acto como este donde tenemos la oportunidad de proponer un deseo legítimo de cambio, para asumir una actitud que nos haga entender que nuestra mayor responsabilidad y compromiso para con este ministerio es el de construir.


Reconocemos y agradecemos la entrega, compromiso y servicio que todos, absolutamente todos los funcionarios aportan día a día para hacer de esta una institución que sea respuesta a tantas interrogantes.
Hoy nos sentimos muy honrados de contar con distinguidos funcionarios que cumplen treinta años de servicio, de igual forma, nos acompaña un grupo de queridos compañeros que a lo largo del último año se acogieron a la jubilación. Todos ustedes nos han regalado una vida de ejemplo, de perseverancia y de espíritu de servicio, por ello nuestro agradecimiento, nuestro reconocimiento. Como homenaje a ustedes, es que reafirmamos ese compromiso de generar cambios para ser mejores.


Señoras y Señores:


En las últimas tres décadas el país ha enfrentado transformaciones que han acelerado el curso de nuestra historia.


Hemos transitado de sistemas socioeconómicos centralizados y monolíticos en su conformación político-ideológica, hacia sistemas descentralizados y pluralistas.


Hemos participado en la consolidación de las nuevas sociedades de red y vemos el desarrollo acelerado de una cultura cibernética global que confirma que las economías del conocimiento son las que avanzan sin temor y sin pausa.


Celebramos el nuevo rol protagónico de los ciudadanos, frente a las formas tradicionales y centralistas del poder político.


Frente a los procesos de cambio a los que nos enfrentamos, asumidos como riesgos en algunos casos y como desafíos en otros, debemos entender que la Costa Rica del futuro se construye ahora, aquí, en este momento.


El aparato estatal costarricense requiere de un capital humano que tenga la actitud y la aptitud para ser protagonistas del cambio y no espectadores de los adoradores al NO SE PUEDE, O, ESQUE SIEMPRE SE HA HECHO ASÍ. La administración pública de hoy y del mañana, en un mundo que cambia aceleradamente, debe entender que su mayor característica está en su capacidad de adaptabilidad.


El país, hoy más que nunca, requiere definir nuevas políticas públicas y fortalecer las exitosamente existentes.


El reto inmediato nuestro, en este Ministerio, es resolver problemas ya identificados, es tomar decisiones que en algunos casos generan disconformidad. Debemos discutir los problemas que nos aquejan, pero más importante, debemos abordarlos y darles solución.


Enfrentar y solucionar problemas implica UNA GRAN RESPONSABILIDAD, UNA OBLIGACIÓN. Creo firmemente que la gran mayoría de nuestros funcionarios están decididos a asumirla, desde diferentes frentes, en mi caso como Ministro, como funcionario y servidor público, reafirmo mi compromiso por seguir enfrentando los problemas institucionales internos y cómo vincular, efectivamente, la Política Exterior de Costa Rica al Plan Nacional de Desarrollo y a las necesidades tangibles de nuestros conciudadanos, logrando mejores condiciones de equidad. En esa intención se requiere del aporte de todos, en donde todos podamos dialogar, hablar y saber escuchar, con respeto, con un legítimo interés de buscar el bienestar de la Institución que sirve al país.


El balance que aporta la política exterior de Costa Rica, y desde la creación del Ministerio de Relaciones Exteriores en 1844, comprueba que el país logró adaptarse a su contexto externo.


Pero para lograr lo anterior, requerimos de un Ministerio, y más importante aún, de un capital humano: ustedes, nosotros, todos, que asumamos el reto de reinventarnos.


Lograr reinventarnos como institución es la ruta hacia el éxito.


Serán exitosos quienes puedan innovar, quienes demuestren la capacidad de generar buenas ideas, que es la fuente de riqueza del futuro. El reto es poder generar mecanismos de gestión pública, políticas públicas, y prácticas que expliciten y expresen un aparato público dinámico, inteligente y adaptable.


No tener miedo a reformas es la clave, una reforma educacional, productiva, fiscal, de empleo, de exenciones, por mencionar algunas, que aseguren la calidad de vida y el acceso para todos, para que las ideas, la innovación, sean fuente de inspiración para solucionar los problemas y generen servicios y productos de valor para que al mismo tiempo, generen equidad en la distribución de las oportunidades.


Señoras y Señores:


Debemos continuar mejorando nuestro acceso a mercados y trabajar para incorporarnos a las cadenas globales de valor. Lo importante será incorporarnos desde la innovación, desde la generación de ideas y esto requiere educación y una cultura de innovación y de emprendimiento.


Debo insistir que desde la Cancillería debemos enfrentar un proceso de modernización. Nuestra meta es construir una estructura flexible y actualizada, que privilegie el mérito, el esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso, desafiando todos los días a sus funcionarios a ser mejores, más propositivos, más curiosos, más abiertos a entender y a incorporar los nuevos códigos, las nuevas tendencias y tecnologías. Necesitamos funcionarios más abiertos, más flexibles, que tengan una visión interdisciplinaria que permita identificar oportunidades y establecer nexos entre lo interno y lo externo. Deben tener la capacidad de trabajar en equipo, saber escuchar.


En varias oportunidades he señalado que tenemos una cultura de “el que nada hace nada teme“. Hoy requerimos hacer mucho y no tener miedo a equivocarse, les invito a ejercer el derecho a proponer, el derecho a ser escuchados y a escuchar. Creo que esto va a fortalecer su liderazgo, que es tan necesario para conducir equipos y para participar en negociaciones.


La política exterior es una política pública, esto significa que todo lo que hacemos está sujeto al escrutinio y que tiene sentido si está orientada a impactar positivamente a nuestro país y sus ciudadanos. Esto exige un enorme compromiso con los intereses nacionales. Ante cada coyuntura, ante cada problema, ustedes deben pensar cómo impacta esa situación a los intereses de mi país. Es esa la pregunta que debemos hacer siempre al tratar de resolver un asunto o abordar un dilema.


Finalizo con unas apreciaciones que he expuesto en el pasado:


¨ Estamos comprometidos e ilusionados con reinventar la Cancillería que el país necesita para las próximas décadas.


Es, en definitiva, una visión hacia el futuro.


Seguiremos, sin descanso, realizando nuestra labor bajo los siguientes ejes de gestión: acción exterior, fortalecimiento institucional, gestión y promoción del talento humano y una comunicación institucional y una transparencia efectivas.


Debemos desarrollar el concepto de “Política Exterior de Estado”, cuyo principal axioma es trascender más allá de una administración, de una cronología de cuatro años, y recuperar la necesaria planificación estratégica a largo plazo.


Los retos y desafíos los enfrentaremos construyendo soluciones.


Discerniremos entre lo urgente y lo importante, y continuaremos alimentando el necesario cambio de actitud y aptitud, que nos permita transitar de una baja responsabilidad hacia una alta responsabilidad.
La Cancillería debe estar presente en la vida nacional como referente, no solo en materia de política exterior, sino también como generadora propositiva de políticas públicas y alianzas público-privadas. ¨


Muchas Gracias !!!