Intervención señor Canciller en la reunión AD HOC de Ministros de Relaciones Exteriores del SICA - migrantes cubanos

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Intervención 

Manuel A. González Sanz 

Ministro de Relaciones Exteriores y Culto 

“REUNIÓN AD HOC DE MINISTROS DE RELACIONES EXTERIORES DEL SISTEMA DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA (SICA) PARA ABORDAR LA SITUACIÓN DE LAS PERSONAS MIGRANTES DE NACIONALIDAD CUBANA”

24 de noviembre de 2015 

Estimadas señoras y señores Ministros,

 

Agradezco su respuesta al llamado que hemos hecho con el propósito de atender la situación crítica de las personas migrantes de nacionalidad cubana, en su mayoría debidamente documentados, que amenaza con convertirse en una grave crisis humanitaria en la región. Estamos ante un problema ampliamente discutido, cuya solución requiere del esfuerzo concertado de todos los países involucrados. Los Estados aquí representados ya nos hemos pronunciado sobre este tema en foros regionales como la Comisión Centroamericana de Directores y Directoras de Migración (OCAM)[1], la Conferencia Regional sobre Migración (CRM)[2], y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) [3]. 

Esta no es una reunión para informar sobre lo que sucede, pues la situación es bien conocida por todos nosotros. Hoy ha llegado la hora de pasar de la retórica a la acción. No es momento de más diagnósticos, sino de acordar una solución inmediata. En el pasado, cuando las circunstancias así lo requirieron, la región supo ser solidaria. Recordemos el grave caso de las niñas, niños y adolescentes migrantes centroamericanos no acompañados, cuando nuestra región actuó con una sola voz. La situación sobre los migrantes cubanos también requiere un abordaje integral, regional, inmediato y sostenible. Todos los países aquí reunidos hemos asumido compromisos internacionales que ahora debemos honrar responsablemente. Las prioridades en las cuales debemos enfocarnos son la protección de los derechos humanos de estas personas migrantes y la búsqueda de soluciones adecuadas. La región enfrenta hoy una crisis, que se complica diariamente al sumar cientos de personas migrantes de nacionalidad cubana. Esta es una situación de carácter humanitario regional, no debe enfocarse desde la perspectiva de seguridad, ni como un asunto bilateral entre algunos de los Estados involucrados, y mucho menos ser utilizada para fines políticos. Ningún país se debería arrogar el derecho de bloquear una solución a este problema. Como centroamericano, entiendo y comparto las preocupaciones de la región sobre seguridad e integridad física de nuestros migrantes quienes también se dirigen a los Estados Unidos de América en búsqueda de mejores oportunidades y que son presa del tráfico internacional de migrantes y muchos otros abusos. Sin embargo, y por las características particulares de la actual crisis debemos ser pragmáticos y entender que la realidad de los migrantes cubanos está incentivada por los beneficios migratorios de la Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos-pies mojados”, que no aplica para los centroamericanos.   

No es momento de reproches ni de señalar culpables, pero la ausencia de voluntad clara de compromiso para alcanzar un acuerdo, podría desencadenar en una grave crisis humanitaria. Por lo tanto, el fracaso de esta reunión implicará el fracaso de la región y de cada uno de nosotros, pues todos somos responsables. Los países debemos acordar un conjunto de medidas que faciliten el tránsito seguro, ordenado y documentado de las personas migrantes cubanas, otorgándoles la protección adecuada frente al coyotaje, las redes internacionales de tráfico ilícito de migrantes o cualquier otra forma de explotación. Me pregunto: ¿Qué peligro corremos los centroamericanos al permitir el paso seguro, ordenado y documentado de las personas migrantes de nacionalidad cubana en esta apremiante coyuntura? La respuesta es que ninguno. Como resultado de esta reunión adoptemos un acuerdo que, en estricto apego al derecho internacional, autorice el tránsito, como medida de excepción y temporal, a aquellas personas migrantes de nacionalidad cubana documentadas y establezca las medidas que aseguren su cumplimiento. Señoras y señores pongo a su consideración una propuesta de arreglo operacional4 que confiamos brinde la solución que tan urgentemente necesita la región y, particularmente, los miles de personas migrantes de nacionalidad cubana. El texto que aprobemos será la base de un acuerdo ampliado con el resto de países involucrados en esta crisis. Demos un ejemplo al mundo de lo que la solidaridad centroamericana es capaz de lograr garantizar el pleno respeto de todos los derechos humanos de las personas migrantes, independientemente de su estatus. 

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1, Reunión ordinaria de la Comisión Centroamericana de Directores y Directoras de Migración del 7 de octubre de 2015 – “Reconocer que la situación actual de la migración irregular de las personas migrantes cubanas y extra continentales impacta en los países de la región como corredor de tránsito hacia los países de destino y representa un desafío para enfrentar la migración irregular, y la protección de los derechos humanos de estas personas.”

[2] XVII Declaración Viceministerial de la Conferencia Regional sobre Migración, 21 y 22 junio 2012 en Panamá, donde se conformó un grupo ad hoc para elaborar una propuesta regional de atención a la situación de tránsito irregular de nacionales cubanos provenientes de otros países de la región y la condición de vulnerabilidad en la que se está dando este tránsito. Este tema se siguió trabajando en diversas reuniones del Grupo Regional de Consulta sobre Migración de la Conferencia Regional sobre Migración desde esa fecha.

[3] Declaración de Belén 2015, 3ª Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de CELAC - “Reconocer la necesidad de fortalecer el vínculo entre migración internacional y desarrollo, el aporte de los migrantes al desarrollo de los países de destino, colocando en el centro del tema a la persona migrante y su familia y no su condición migratoria, entendiendo que es obligación de todos los Estados –de origen, tránsito y destino-